NUESTRA HISTORIA

   Iniciamos nuestra andadura, a principios de 1.998 en un pequeño local sito en la calle de Padilla nº 54 de Madrid, con la idea clara y fundamental de no establecer competencia alguna con nuestros vecinos hosteleros sino, muy al contrario, complementar la oferta que, con calidad y profesionalidad envidiable, venían desarrollando con éxito desde hace muchos años.

   Como consecuencia de lo anterior, y como premisa fundamental, prescindimos de especialidades típicas de asadores castellanos, de cocina gallega o asturiana, no tenemos mariscos; no servimos desayunos ni meriendas; no ofrecemos el tradicional menú del día y, por fin, de domingo a jueves no damos cenas y cerramos después del almuerzo.

   En Octubre de 1.999 tuvimos la oportunidad de trasladarnos al local derecha de la misma finca, más grande y mejor dotado, donde seguimos a su servicio con la misma filosofía e ilusión que el primer día.

   Nuestra oferta se limita a ofrecer en la pequeña barra, algún ligero aperitivo y una interesante selección de vinos, amén de las bebidas tradicionales de cualquier bar, y en el comedor a mediodía, el tradicional COCIDO MADRILEÑO DE TRES VUELCOS que, con aperitivo, pan, postre, café, y chupito de licor, conforma un menú único con precio cerrado que se mantiene como tal desde el quince de septiembre hasta el quince de junio de cada año.

Casa Carola

   Los viernes y sábados abrimos por la noche ofreciendo cenas informales de tapeo bajo el lema “Compartir es vivir” con nuestra Carta de Sobras del cocido madrileño. Sustituimos el concepto de entrada, primer y segundo plato, etc., por platillos, cazuelitas, raciones y fuentes para 2, 3, 4 o más personas.

   Propiciando el picoteo y la degustación compartida de una cocina joven, imaginativa, atractiva y económica que, girando, siempre, alrededor de los ingredientes básicos del cocido, pretende sorprender cada semana con novedades y experimentos de los que nuestros clientes y amigos participan y opinan con absoluta confianza y total sinceridad.

   Este es, en líneas generales, nuestro planteamiento profesional, filosófico y comercial que intentamos desarrollar con el mayor entusiasmo y honestidad estando, naturalmente, abiertos a cuantas ideas y sugerencias tengan a bien aportarnos que nos permitan mejorar y hacer más atractiva nuestra oferta, además de corregir algunos defectos en los que, sin duda, como humanos, estaremos incurriendo.

   Debemos, por último, advertir a nuestros visitantes de la dificultad de aparcamiento que, como en todo el Barrio de Salamanca, sufrimos en la calle Padilla. La solución es dejar el coche en el estacionamiento público de la Plaza del Marqués de Salamanca que está a una manzana del restaurante y permanece abierto día y noche.

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